ABORTO PROCURADO
La tiniebla en la verdad indagaba
lo oído en enfáticas respuestas
cuya antinomia luz desconcertaba
y, en lógica, no podía comprender.
T - ¿Verdad que una niña se hará mujer?
¿Qué siendo completa su morfología
podrá llegar a ser madre algún día?
V - Así es, si nada le impide crecer.
T - Y unos padres, ¿por qué a su hijo
que supone una carga mantener
en alimentos, ropa y cobijo,
no pueden su muerte cometer?
V – Porque aunque sus padres biológicos sean,
es de raciocinio reconocer
no ser de ellos la vida que tutelan.
Mundialmente es un don a proteger.
T - ¿y el fruto de un humano embarazo
advendrá en niño o niña bebé?
V - ¡Pues claro! Finalizado su plazo,
a esa vida sólo falta el nacer.
T - ¿Por qué quien en su seno la anida
decidir su muerte quiere tener?
¿Es que en el embrión/feto no hay vidadistinta a los que transmiten el ser?
V – La Asamblea del Consejo de Europa,
por ciencia y buen sentido dio a conocer:
Propiedad biológica y genética,
desde la concepción tiene el nuevo ser
y es vida humana irrepetible
de indiscutible derecho a defender.
T - ¿Por qué, pues, del “nosotras parimos”
- grito a coro, pleno de nula fe-
derivan a un “nosotras decidimos”´
sin que el aserto haga enrojecer?
V – Vida o libertad: pugna en alboroto.
El legislativo alcanza a resolver,
en trolera defensa del voto:
¡Se puede obstar vida antes de tal
mes!
T – Siendo infinitésimo el intervalo
que separa la hora, el día o el mes,
¿No es absurdo legislar un linde
que fije instante al ser o no ser?
V – La concepción de la vida humana
es la raya del antes o después
y es tan idéntica acción inhumana
si se quita, al nacido o por nacer.
Ésta es, por moral, conciencia y ética,
la luz que a la tiniebla hace ver.
Es la verdad la que nos hace libres
y, aunque enoje, obligatorio exponer.
Marzo-99
Julio Ramón
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