SI VOY AL CIELO,
PEDIRÉ POR TI
Tuve alborozo en mi entrada a la vida
e, ilusionada, emprendí el desarrollo
formándome rápida y sin escollo
un cuerpo con tu sangre compartida.
Amparada en ley de moral perdida
pensaste podías salir del embrollo
y sin tener que aguantar el rollo
de velarme, estando o no dormida.
Enarbolaste un derecho a decidir;
alguien rogó por mí y no te apiadaste,
tu único sacrificio era parir.
Pero, por egoísmo, no esperaste
y ya nunca “madre” te podré decir.
Yo ansiaba vivir, ¡y me asesinaste!
Julio Ramón
SOIS CONSUELO DE ANCIANOS Y ENFERMOS
De antemano, advierto que no pretendo
hacer, con estas líneas, poesía;
pues, si así lo hiciese, ofendería
al que sabe que rimar sólo entiendo.
Si la presente he osado,
es al sentirme animado
de arte en verso que presenta
Leopoldo, Sor Vicente…
y el de Tina a su amado.
Pedro. el buen compañero;
Toñi, cristiana alegría;
Patro, bondad que porfía.
Todos han alguna razón
que expresar sería prolijo
y, si al total no os nombro,
no dudéis tener de fijo:
dejáis huella en mi corazón.
En tan poco tiempo que os he tratado,
vuestra entrega al débil me ha cautivado;
por ello, de esta despedida, os ruego
no sea un adiós, sino un hasta luego
y amigo me honréis ser considerado.
Deseo, de vuestro quipo no me borréis;
pues Pastoral Sanitaria o Cáritas
mismo amor es; y, si os soy útil, me tendréis.
21/10/95
Julio Ramón
No hay comentarios:
Publicar un comentario