ANTE EL SAGRARIO
Si ante tu presencia en el Sagrario
mi alma se encuentra desnuda
y, también, mi lengua está muda…
Hablarte no tengo por necesario.
Aunque la razón diga lo contrario,
nunca podré rezar sin tu ayuda;
será el Espíritu Santo el que acuda
y entre en mi corazón solitario.
Postrado de rodillas, soy capaz
de estar horas y horas gozoso,
aguardando con esperanza tenaz
me dé Dios, Padre Todopoderoso,
generosa comunión de Amor y Paz
con su Verbo Encarnado y glorioso.
AMOR DE DIOS
¡Cuántos años perdidos
sin haberte presentido!
¿Por qué tantos desconciertos,
cuando tu Amor esperaba
con los brazos abiertos,
que mi alma se inflamara
con el fuego que emanabas?
Siento pena por haber vivido
tanto tiempo de ti alejado;
todo absorto y ensimismado
en banales anhelos sumergido.
Pero, aunque mi vida se escapa,
gracias te doy, Jesús mío;
por haberme revelado
el infinito y paciente amor
que nuestro Padre Dios profesa
a todos sus hijos creados.
CRISTO REY
Jesús se echó a llorar.
Al nombre de Jesús,
doble la rodilla
cuanto hay en cielos y tierra.
Con lágrimas silenciosas.
Y toda lengua confiese,
para gloria de Dios Padre,
que Jesucristo es Señor.
¡Mirad cuanto lo quería!
Señor por tener divino carácter.
Le atañe por ser uno
en conjunción con el Padre
y el Espíritu Santo.
Señor, por su humana naturaleza
También le corresponde
por la dignidad excelsa
que como hombre tiene.
Fueron tus divinos ojos
de humanas lágrimas llenos,
lágrimas que en mi alma acojo
anegándola con tu Amor.
Siendo Todopoderoso
sentiste el cariño humano;
por ello, ante ti me postro,
hinco la rodilla en tierra,
te adoro y te reconozco
como Cristo Rey del universo.
24/11/02 (Fiesta de Cristo Rey)
Julio Ramón
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