LIMOSNA HUMILLANTE O CARIDAD Y JUSTICIA
Los que hace algunos años
dejamos atrás la juventud,
seguimos viendo los engaños
de lo que se alabó por virtud;
echando óbolo harto arrogante
a “sus pobres habituales”,
de una siempre limosna humillante.
Una moneda,
un trozo de pan,
en plato queda
de manos que dan.
Virtud festejan
pensando que han,
con lo que dejan,
cumplido y se van.
A todo el que pasaba pedían,
“una limosna por el amor de Dios”;
pero esa frase que repetían
y a la que muchos les correspondían,
ahora nunca citan el nombre de Dios.
Hoy piden para comer,
que están sin trabajo,
sin leche para el hijo…
¡Son tantos a socorrer!
¿Tienen el vino debajo?
¿En la droga cobijo?
Ante estos dilemas,
yo paso de largo
y, de estos problemas,
no asumo el cargo.
Ni cuando antes pedían por amor de Dios,
invocando en su nombre compasión
ni, ahora, que de Él no hacen mención,
Para el que pide o pasa, idea falsa
es respuesta un: “que Dios te ampare”;
piedad tiene el que, más como justicia,
Excarcelado,
drogadicción,
alcoholismo,
prostitución,
desamparado,
transeúnte,
desempleado,
inmigración…
De todas las posibles situaciones,
no busquemos siempre explicaciones
que a nuestra conciencia tranquilice
y a sus pecados se culpabilice
nuestras incontables omisiones.
No hay Caridad sin compartir
lo que, en mucho o poco, se nos ha dado
y, a otros, la vida les ha negado;
que en amar a Dios debe sobresalir:
Ayuda a otro, en su ansia de resurgir.
¡Que Él te lo pagará!
Una limosna por el amor de Dios…
mas, quien pide te dará
lo que tu alma va en pos:
Guardar sus Mandamientos en dos.
09/09/95 Julio Ramón
No hay comentarios:
Publicar un comentario