LOS SANTOS INOCENTES
¿Quién al rey Herodes no conoce,
por la religión o la historia?
Siempre estará en la memoria
como cruel asesino de inocentes.
¡Ay de ti, desdichado!
Nadie te quiere perdonar;
tu instinto fue tan malvado
que hasta a Dios quisiste matar.
Que hubiera un Herodes es triste;
mas, cuando hoy nos sentimos ufanos
declarando los “Derechos Humanos,”
horroriza advertir que aun existe.
¡Niños por trabajos esclavizados,
por sus padres vilmente maltratados,
sin drogas que les cure o inmunicen,
en la prostitución obligados,
sin agua o pan por lo que no agonicen,
por limpieza étnica asesinados,
para ricos, sus órganos robados... !
Todos los años recordamos
aquellos Santos Inocentes,
pero no vemos o rechazamos millónes de abortos, hoy presentes.
¡Nunca más a los campos de exterminio!
¡Jamás otra Nagasaki o Hiroshima!
Pero, aunque la crueldad sea la misma,
se cede al liberal infanticidio.
Tanto Herodes se podría aflorar,
tantas injusticias que maldecir;
mas, nos escudamos en omitir.
Denunciarlos nos podría complicar.
Constante pecado sería imposible
librarse de un castigo divino;
y, en justicia, no existe camino
que nos libre de sentencia punible.
Pero de misericordia hay una luz
que a nuestras esperanzas renacen:
¡Padre! –Jesucristo exclamó en la cruz-
¡Perdónales, pues no saben lo que hacen!
LOADO SEA MI SEÑOR
Francisco de Asís decía:
“¡Loado sea mi Señor!”
cuando alumbraba el nuevo día
y contemplaba el sol.
Y por la hermana luna
con su tenue resplandor,
las estrellas como cuna
que el poder de Dios creó,
su alabanza repetía:
“¡Loado sea mi Señor!”
Por el hermano fuego
y la hermana agua
que dan vida y calor,
su humilde rezo bendecía:
“¡Loado sea mi Señor!”
Ser instrumento de paz;
añadiendo a su cántico,
por el que perdona y sufre,
con gran paz por tu amor:
“¡Loado sea mi Señor!
Que no aspirase tanto
más que empeño en consolar;
comprendiendo y perdonando,
su meta… era sólo amar.
Por su ejemplo recibido,
su humilde seguir a Cristo
como hermano menor
que nos llena de fervor;
dándote gracias decimos…:
“¡Loado seas mi Señor!”
No hay comentarios:
Publicar un comentario