lunes, 19 de abril de 2010

LA LAGUNA

            LA LAGUNA


Era la más hermosa;
remanso donde el agua reposa,
sosiego en recorrido
como rincón en el campo escondido.

De horizonte cercano
no se apercibía acción del humano.

Sin espigas doradas,
amarillos de humildes aulagas
no competían con rosas
sino con lindas amapolas rojas.

Suelo en roca formado
donde nunca hizo surcos un arado,
sólo silvestre tierra
sin cerca, aprisco u obra que mano hiciera

            Recoleta laguna,
de arduo localizar en noche bruna,
daría idílico solaz
a unión ansiosa de aislada paz.

            A su margen plantamos
nuestro nido de embeleso y tálamo.
Su agua cristalina,
a tu desnudez velada cortina,
fingía que ocultaba
ese cuerpo que yo siempre anhelaba
y, al consentir, repetía
que yo era tuyo y tú eras mía.
           

Mi culposa ocurrencia,
de mayor pecado que imprudencia,
provocó la avalancha.

       Donde había pureza invadió la mancha
Nos pilló de improviso
y, aunque graves secuelas nadie quiso,
causó profunda herida
cual alevoso embate parricida.





           


Mi error repudiaste;
nunca, de corazón, me perdonaste.

Te dije muchas veces:
"Con el tiempo, lo turbio desaparece";
pero cuando quedaba,
otra vez, el agua impoluta y clara;
buceando hasta el cieno
tus pies removían el lodo sereno.

            Así, una y otra vez,
haciendo imposible la placidez
de aquellos días de antaño;
libres de rencor, recelo o engaño.

            ¡Ay, amor de alto rango,
de mi yerro malogrado
y por ti emponzoñado
al remover los fangos!

                       
























SENTIMIENTOS
de ayer, hoy y mañana

No hay comentarios:

Publicar un comentario