AIRES DE GRANDEZA
Con amor, te digo: no seas engreído.
Siempre habrá alguien más listo, alto o rico
que, al compararte, te hará más chico,
por unas virtudes que no has poseído.
Nunca desdeñes, con hombro erguido,
a otro menor en clase social;
pues puede tener algo especial
que a tu orgullo dejaría desvaído.
Solamente te expondré un ejemplo:
Aunque superes al más bello templo,
en maravillas de valor y arte…
Hoy, en la Tierra , no hay mujer más grande;
y te lo digo con certeza absoluta,
que la Madre Teresa de Calcuta.
02/08/95
Julio Ramón
AMOR EN MIS VERSOS
Si yo pudiera hacer versos
que a ti te agradaran…
que fueran, de amor, besos
que mi alma te lanzaran…
¡Cuántas súplicas y lágrimas
con mirada embelesada!
¡Cuántas promesas cálidas…
Oh Madre Inmaculada!
Haced lo que Él os diga…
Y el agua se hizo vino.
Sea, pues, nuestro destino,
como fruto de la espiga,
de agrado a tu Hijo divino.
¡
Hija de Sión, sin mácula!
Tu efigie preside el templo,
franciscano y de Padua,
cincuenta años coronada…
Y, ante ella, con firme aliento
damos promesa rezada:
Cumpliremos sus mandatos
con la fe y esperanza
que, con nuestros acatos,
de abogada te tendremos
y en tu amparo confiaremos.
¡Nos lo dice tu semblanza!
12/01/09
Julio Ramón
SALVE, ESTRELLA DE LOS MARES
Vida, dulzura y esperanza nuestra;
es la parte de oración que evoco
al ver tu imagen nauta y serena.
El imaginero plasmó en tu rostro
tutora mirada de amor plena,
con la que una madre mira a su hijo
en sus desvelos y total entrega.
Esos ojos misericordiosos,
a quien se postra ante ti muestras
y nos anima a seguir a tu Hijo,
rumbo a puerto por buena estela.
A ti suplico, en este destierro;
Madre, Virgen del Carmen, marinera.
¡Vida, dulzura y esperanza nuestra!
16/07/02
Julio Ramón
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