SETENTA VECES SIETE
Una, otra y otra vez
he caído en el pecado;
una, otra y otra vez,
por tu Amor me has perdonado.
Tus brazos siempre abiertos
para abrazar a tu hijo,
con el mismo regocijo
que al “pródigo”, a casa vuelto.
Para el amigo o enemigo,
atiéndeme en mis súplicas;
para mí, dame las únicas
que me hagan de ti testigo
o que, en postrera vez,
sean piedad y no castigo.
ORACIÓN
Por haberme otorgado unos padres
que, además de haberme dado el ser,
se esforzaron con todo su saber
darme una buena formación;
y, yo, por ignorancia o inconsciencia,
creyendo hacían sólo su deber,
su amor no supe agradecer:
¡Gracias Te doy y pido perdón!
Porque las necesidades me han sido,
morales y materiales, cubiertas
y, por todo ello, he conseguido
una bienandanza sin desazón;
sin embargo, aunque algo haya tenido,
que bien pudiera haber compartido,
y sólo en gajes tuve voluntad:
¡Gracias Te doy y pido perdón!
Tantas cosas me fueron concedidas,
incomprensiblemente generosas,
que a otros muchos se les ha negado
sin saber cuál ha sido la razón;
si con sólo haberme dado la vida
y la promesa de otra eterna,
tendría que estar mi alma agradecida:
¡Gracias, Señor, piedad… perdón!
30/07/95
SOLAMENTE TÚ
Sólo Tú
me has dado el Amor,
me has quitado el capuz
y alumbrado con tu Luz
que es Camino redentor.
Quiero mi agobio dejar
en tu abrazo amoroso.
Soy un pródigo en pecar;
tú eres padre bondadoso
siempre presto en perdonar.
Sólo Tú
Santísima Trinidad,
eres la única Verdad
revelada hasta en la Cruz.
Nada hay en este mundo
que me acabe de llenar;
estoy en pozo profundo,
soy errante vagabundo…
Llámame en mi hora final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario