lunes, 19 de abril de 2010

CUANDO UN AMIGO SE VA

CUANDO UN AMIGO SE VA

            Cuando mucho se ha viajado,
lesas almas han quedado
viendo alejarse al amigo;
mas, si es una sola ausencia,
el resto habla y hace presencia
de un recuerdo siempre vivo.
Pero, ¡Ay del que se aleja!
Allí tanta vida deja
que, sea cual sea el futuro,
la distancia hace muro,
aísla y no refleja.


    DE LA MAR A LA TIERRA

Disuelta en inmenso manto azul,
azul que a menudo el cielo refleja,
azul limpio, cual tupido tul,
tul que en prieta malla a nubes no deja.

¡Cuántos cuerpos de ti impregnados!
¡Cuántos albeados o de sol tostados!

Un día, la movida mar cambiaste
por estanca morada sin puerta;
de fría, en cálido útero quedaste.
Esa estancia, arriba descubierta,
dejó escapar a tu azul desposado.

Poco a poco se eclipsó tu pareja
y, al quedar sola, afloró tu belleza:
blanca, cada vez más blanca crecías
y, orgullosa, como sierra nevada
a propios y extraños decías:

Si de la mar, antes fui desposada,
ahora seré… ¡La sal de Torrevieja!










ESPEJO DE UNA ILUSIÓN

Me crucé con ella un día
cuando iba al trabajo,
su figura resplandecía
y, al instante, me atrajo.

No era gorda ni delgada,
con talle avispado,
su corpiño abultado
y melena en cascada.

Ella doblaba una esquina,
yo en llegar tenía prisa;
mi cara esbozó sonrisa
que fue mueca con espina.

Luengos años han pasado
y el caso tenía olvidado;
mas, hoy la he encontrado
dejándome anonadado.

De línea más esbelta,
con la melena suelta,
blusa fina y falda corta.
Visión que a vista conforta.

Más tarde he razonado;
tengo edad de ser su padre.
Cierto hecho si, con su madre,
veinte años fuese casado.

















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