martes, 13 de abril de 2010

A LA MAR

          A LA MAR

No tengas celos, hermosa,
ni te pongas furiosa
golpeando con tu espuma;
furia que, al pronto, se esfuma.

Son tantos los que te quieren…
Cuerpos que buscan alivio
del calor desde su inicio
y en tus brazos se sumergen…

¡Qué decir del marinero
hallando en ti su trabajo,
con su barco pesquero
o su nave de relajo!

¿Por qué a algunos arrancas
de cubierta, arena o roca;
robas su vida a ultranza,
por recelo que provoca
no usar tu matriz de alcoba?

Desde el más lejano antaño
has sido blando camino,
cuna de hogar en baño
del hombre hacia su destino.

No tengas celos, preciosa,
que “la mar” eres nombrada;
porque eres tan amada
cual más fiel y dulce esposa.

Y esta Jávea,
nacida y criada a tu amparo
clama con voz que no ceja:
¡Eres mi bien más preciado!













A LA MÁS BELLA DESCONOCIDA

Más de medio siglo ha pasado;
estabas a mi lado y no te he visto.
Un día, no sé por qué, de imprevisto
me he fijado en ti y te he tomado.     Pronto, hasta el fondo, te he escudriñado.
En ti hay tanta belleza escondida
que, al descubrirla, ha quedado prendida
mi alma terrena y me he enamorado.
No sé si llegaré a conquistarte
en los años que me queden todavía;
y, dominándote, poder gozarte.
Sé que, hoy, mi espíritu no podría
sentir la presencia del amor
sin conocerte: ¡Poesía, dulce poesía!

               SÍ, PERO...
           
Me contestaste: "Sí, pero..."
Y esa condicional duda
abrió profunda hendidura
en nuestro mutuo te quiero.
            En un amor verdadero
todo se da, nada niega;
 no es totalmente sincero
si no hay absoluta entrega.
            Siempre que me digas "sí",
que no lo acompañe un "pero…”







No hay comentarios:

Publicar un comentario