lunes, 19 de abril de 2010

ENSUEÑO, REALIDAD O SUEÑO


ENSUEÑO, REALIDAD O SUEÑO


Todo estaba apacible.
Nuestro enlace arribaba
con favorables augurios.

Elementos desatados,
propios de estío prolongado,
zarandearon mi barca.

Tú: soberbio acantilado
con acogedora cala.
Antes, luz seductora eras;
ahora, oscura amenaza.

Serenidad embravecida
tornada en altivas olas,
espumosas y altas cumbres
hacia ti me arrojaban.

¿Dónde está tu abra soñada?
Sólo veo negras rocas
de blanca mar golpeadas.

¡Ay! Si todo fuese un sueño
y, despertando al ensueño,
en vez de piedras duras
me esperara la ternura
que han tus brazos sedeños.



















 

    VIDAS COMPARTIDAS



            De la mano iban cogidos.
Su paso, inseguro y lento
denotaban muchos años
de un continuado ajar.

            No se hablaban ni miraban;
pero el roce de sus dedos
eran plenos de sentidos,
denuedo al caminar.

            Ella, figura encorvada,
de belleza ya alejada;
pero emanaba entereza
de eludida soledad.

Él, de vigor apurado,
sostenía con dulzura
la mano que pidió en su día
y hoy, envolvía con bondad.

            De pronto y al unísono
sus miradas se encontraron,
plenas de ternura y gozo
de un sereno atardecer.

            Ella lo ve envejecido
y suspira: ¡Es mi marido!

            Él, con orgullo la mira
y musita: ¡Es mi mujer!














SENTIMIENTOS
De ayer, hoy y mañana

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