RUEGA POR NOSOTROS
"
Dios te salve María..."
del ángel fue el saludo;
mas, tan llena eres de gracia,
que, cuando a ti acudo,
me lleno de fe y audacia
llamándote Madre mía.
Aunque no te entregue flores,
sólo espinas y dolores,
escucha también mi ruego
que resulta un alarido
de un corazón dolorido
pleno de ansiado sosiego.
Por mis padres te suplico
intercedas en el cielo
que, al honrarlos, glorifico
a tu Hijo con mi anhelo.
Sé la Estrella Matutina
de mi mujer y mis hijos,
luminaria de doctrina en su fe sin acertijos.
También Auxiliadora
de aquellos mis hermanos,
por la sangre de humanos
o la Santa Redentora.
Para mí no pido nada;
yo alcanzaré la concordia
si, acogiendo mi llamada,
les das tu Misericordia.
Dios te salve María,
¡Reina del Cielo y Madre mía!
EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE
¿Cuándo mi alma sea juzgada,
qué podré presentar entre mis manos?
¿Habrá el horrible vacío de la nada.
Serán llenas de consumismos vanos,
u ofrecerán puntilla esmerada
que orle encaje de amor por mis hermanos?
¡Ampárame, oh Madre Inmaculada,
cuando mi alma sea juzgada!
Julio Ramón
LA VIRGEN ESPERA
Cuando estés entre mis brazos
y sienta el escalofrío
de unos dulces abrazos
al hijo y Dios mío…
Cuando tu llanto me duela
te pondré en mi regazo
y, si eso te consuela,
nos unirá un firme lazo.
Cuando te mire y no sepa
si soy madre o esclava,
no habrá duda que quepa
al candor de tu mirada.
Cuando se llenen los vasos
con lágrimas de dolor,
por látigo y martillazos,
sabré que no habrá ocaso
si en tus ojos veo amor.
Mi ansia no admite retraso.
Ven pronto ¡Mi hijo y Señor!
Junio-08
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