AMOR ROTO
Creyendo emprender óptimo camino,
unidos hacia un futuro perfecto,
no vimos las piedras y los baches
que surgieron en tan corto trayecto.
No fue un fatal destino la causa
que nos llevó del cielo al infierno,
ni hubo en ti o en mí dolosa culpa
de tan constantes y graves tropiezos.
Fue…, ni ahora ni entonces lo supe.
¡Ese es y será mi eterno lamento!
Ni lo que hoy sabemos ayer supimos
ni escuchamos acertado consejo.
Me dices que nunca te he querido
y eso, bien sabe Dios que no es cierto;
en tus manos confié vida y alma
basado en el amor, a mi fe, inmenso.
También preguntas, habiendo motivo,
por qué como mujer ya no te quiero
y bien lo sabes: golpe a golpe,
como se cambia en la fragua al hierro,
se torció y tomó otra forma.
¡El fuego apagó un amor de fuego!
Y, como vidrio roto en mil pedazos,
no hay pegamento que lo deje nuevo.
Aunque muchas veces dices que te odio,
no es verdad. Es tristeza lo que siento,
por no ser capaz de recuperar
aquel ilusionado arrobamiento.
Te quise, te quiero y no te odio.
Te ofrezco el más devoto amor fraterno;
pero, el que te brindé en total entrega
no me pidas.
No puedo…no puedo.
SENTIMIENTOS
De ayer, hoy y mañana
ANABEL
Cuando estabas en plena juventud
y era horizonte de tu vida un vergel,
te arrebataron gozarla en plenitud;
convirtiendo, con perfidia, en oropel
lo que debió ser oro… Anabel.
En las cumbres de Sierra Nevada,
pocos días antes de la tragedia,
sin presentir a la parca que asedia,
te acercaste al cielo de Granada.
En tus, casi, infantiles pensamientos
no es posible pudieras imaginar
que un Cielo, aún más hermoso, ibas
[a alcanzar
en rápidos e intensos sufrimientos.
Sorpresa, susto, miedo y terror;
todo con veloz secuencia demencial,
te llevó a la muerte, en pleno estupor.
Toda España te ha llorado
y el vil crimen condenado;
pero otros muchos, además,
por tu alma han rezado,
esperanzados en que estás
con Cristo Resucitado.
29/09/95
No hay comentarios:
Publicar un comentario