AIRE
Si elegir pudiera,
entre los elementos de la naturaleza,
quisiera ser aire e ir por doquiera.
Viajar al arbitrio de climáticos cambios;
ser brisa, huracán o viento que meza.
Caliente tras el paso
sobre ardientes estepas y arenales;
o frío, tan frío…
como los gélidos témpanos
que cubren los siglos polares.
Cruzar por los campos, desfiladeros y valles,
altas montañas, ciudades y calles;
cual fresca brisa, aplacando sudores
de insomnes cuerpos en noches estivales.
Viento que impulse enormes veleros,
tensando su arrogante velamen
que maniobran avezados marinos;
y el reposo buscando, en ruta al puerto,
del nostálgico hogar, esposa e hijos.
Pocas veces, huracán que de la mar levanta
enormes olas o columnas de agua;
y al hombre, impotente a probable hecatombe
su arrogancia humilla y aplasta.
Pero lo que más me apetece
es ser, simplemente,
el aire que te rodea.
Que me aspires, dormida o despierta;
y, así, aunque de ti nada espere,
yo sea vida que en ti penetra.
SENTIMIENTOS
De ayer, hoy y mañana.
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